Marcos Sanchez

Marcos Sanchez

Product Engineer

La grieta en el reflejo

Evangelios del Desamor03/01/20262 min read

No hay prólogo más honesto
que esta sed sin boca.
Que no busca tener razón,
ni salvar mi nombre del derrumbe,
quiere encontrar la verdad
que no es mía ni tuya.

Esa que nos habitó como una casa
encendida durante tantos inviernos,
y ahora camina desnuda, descalza
en este campo de escombros.

No nace del ego
no es hija de ese animal ruidoso,
sino de un punto más profundo,
donde el cerebro aprende a callar
y el corazón, por fin,
deja de buscar explicaciones.

Fuimos fuerzas opuestas
jugando con un destino melodramático:
materia y energía, hambre y refugio,
una luz empeñada en no apagarse
sobre una sombra que aprendía amar.

El tiempo nos movía como piezas:
algunos días exactos, precisos,
engranados en una sintonía secreta;
otras, irremediablemente fuera de ritmo,
con una instrumental distinta.

Nos miramos en un espejo
que era demasiado profundo,
cristal infinito que devolvía
versiones nuestras fragmentadas,
de una unidad imposible.

Creímos que amar era fundirnos,
en la dualidad volvernos uno,
sin ver que la grieta que crecía,
también formaba parte del reflejo.

Hoy la búsqueda continúa,
aunque ya no sea conjunta.
La eternidad se partió en dos voces
que todavía se reconocen en el eco.

Quizás nunca fue quedarnos,
sino cruzarnos como ríos:
cambiando el cauce,
y aprendiendo a soltarnos
sin profanar lo que fue amor.