Semblanza y occiso del alma

Semblanza y occiso del alma

Mariposas con Neuronas24/03/20092 min read

Cuánto vacío, innato e irrevocable
cabe en mis pensamientos esta noche.

¿Qué será de mí, ya sin mi cuerpo?
¿Quién cuidará de tus labios?

De mis labios, esos que eran nuestros.
Estos, que posan gélidos del pánico
anticipados al suspenso.

Estos que antes, sentían
que los relojes de arena iban lentos.
¿Quién guardará una imagen de mí?
¿Quién podrá una vez muerto?

¿Quién sabrá quiénes fueron mis amigos,
mis enemigos, mis amores, mis maestros?
si ni siquiera soy dichoso de conocer
los renglones que forjaron mis abuelos.

Ni tampoco la grieta en que descansan
los recuerdos de sus ancestros.

¿Quién cuidará de mí durante el invierno?
¿Quién recitará por mí estas palabras
cuando se disipe mi último aliento?
¿Quién podrá, cuándo y en qué tiempo?

¡Basta de preguntas! ¡Fin del cuestionamiento!
Querida muerte solitaria, incordiosa de lamentos
déjame aunque sea, disfrutar este momento.

Infinita soledad, la que me espera.
Y yo a veces, también me siento y la espero.

Sin más remedio de por medio
que despilfarrar mi corazón al viento.

No doy descanso a mis ojos por las noches,
para no invertir el tiempo en fantasías.
No me permito ir más despacio,
no debo desperdiciar mis fuerzas en ese vano veneno.

Ya me sobrarán luego los minutos
ya estará de más decir lo que pienso.

Donde no sirve la fe de los pobres ciegos
ni los problemas causan daños importantes,
donde las lágrimas ajenas hacen eco
en el vacío de los santos crucificados.

Porque sé que al terminar mi breve cuento,
despacio, lento, errante, risueño y macabro,
al final me espera un sueño eterno, tintineante,
el gran descanso sin vuelta, desenvuelto.

Donde sé que tus labios,
al siguiente día volverán a despertarme,
de donde nadie, ¡nunca jamás ha vuelto!